Y tú, ¿Emprenderías con tu pareja?

María Sanz de Galdeano. 1 septiembre 2017.

Dicen los expertos que en estas fechas se produce el mayor número de separaciones y divorcios del año. Parece que, entre otras razones, es debido al mayor número de horas en las que se convive con la pareja en verano. Por lo tanto, se podría deducir de manera un tanto simplista que, a mayor tiempo junto a tu pareja, mayores son las probabilidades de querer distanciarte y romper con ella. Reconozco que siempre me ha llamado mucho la atención las personas que además de tener una vida personal en común, deciden un día crear un proyecto profesional, pasando a compartir prácticamente todo su tiempo.

 

Durante estas semanas he preguntado a personas de mi entorno, entre ellas no pocas emprendedoras, sobre la posibilidad de crear una empresa en pareja. La balanza se ha inclinado hacia las que prefieren mantener su vida sentimental y profesional separadas. He recibido respuestas como: “¿Emprender en pareja? Ufffff, no lo sé… qué difícil, creo que no lo podría soportar, necesito mi espacio”, “Si vemos las estadísticas de parejas que terminan separándose y empresas que cierran, si sumamos las dos, realmente tienes muchas posibilidades de que falle una o la otra, o las dos. Me parece que es sumar riesgo a una actividad, la de la pareja, ya de riesgo». Sin embargo, también he recibido respuestas inmediatas en positivo: “Yo con mi pareja emprendería sin dudarlo. Cuando se emprende hay mucho de motivación por algo que de verdad te gusta e interesa, ¡qué mejor que compartirlo con tu pareja! Veo más ventajas que inconvenientes”. También conozco a otros que encuentran, como buenos emprendedores que son, beneficios y oportunidades que les aporta cada nueva pareja, abriendo nuevas líneas de negocio o incluso nuevos mercados con cada una de ellas. Y es que a menudo sale bien, a pesar de las estadísticas. En estos casos exitosos donde el amor y los negocios triunfan, observo un gran conocimiento y admiración mutua, además de la importante complementariedad. Estas parejas saben en qué son buenos cada uno de ellos, su talento y sus mejores capacidades. Los que así emprenden ven muchas ventajas, como la confianza, una mayor comunicación, el crecimiento y fortalecimiento de la pareja, entre otros.

 

A veces emprender en pareja no resulta tan positivo, los problemas suelen derivarse de no haber sabido separar lo profesional de lo personal, de tener una mala comunicación o de no haber aclarado de manera sincera los propios valores y objetivos en el proyecto.  Otra significativa causa suele ser una diferente implicación o compromiso entre los miembros de la pareja. Me decía un emprendedor, separado y cuya empresa ya había cerrado ¨no volvería a emprender con una pareja como la anterior, me tocó hacer de todo, no se implicó y prácticamente no aportó nada al proyecto. En parte cerramos la empresa porque no podía llevarlo yo todo y aquello influyó mucho en nuestra relación. Hoy emprendería con una pareja que fuera tan responsable e implicada como yo en el proyecto, además de positiva, creativa, constante y trabajadora”.

 

Encontrar al socio adecuado no es fácil nunca, y como en cualquier caso, es necesario definir y dejar por escrito las responsabilidades de cada uno, en base a las capacidades y conocimientos, dejando definidas de manera cristalina las funciones, los roles, la manera de llegar a acuerdos, la distribución de ganancias, etc. Además, hay que anticiparse a las peores situaciones a las que hipotéticamente se pueden llegar, por ejemplo, una ruptura y prever las consecuencias en la empresa. Maite Ruiz, de Mediación Navarra me comenta: “Y qué pasa si la pareja rompe? Emprender en pareja tiene el riesgo de que cuando la pareja se rompe a nivel sentimental, puede conllevar también la ruptura de la pareja empresarial y que una de las partes o las dos, además de quedarse sin pareja, se quede sin negocio y sin trabajo. Más allá de la crisis personal que puede acarrear esta situación, hay que recordar que existe un procedimiento regulado jurídicamente para el caso de que se produzca una ruptura en la pareja, pero ¿qué pasa con la empresa? Aquí la situación se complica, sobre todo cuando los aspectos emocionales están presentes en el momento de salida de la empresa de una de las partes o incluso en la disolución de la empresa convirtiendo el proceso en una auténtica tortura. Por esto, si emprendes en pareja lo mejor es definir desde el principio la forma en la que poder salir de la empresa, de la manera más sencilla y beneficiosa para todos, lo que permitirá además garantizar el futuro de la empresa”

 

Está claro que no es lo mismo asociarse con tu pareja que con otros socios,  incluso los inversores pueden llegar a ser más cautelosos en estos casos. Cuando las cosas van mal en la relación a menudo suponen cambios importantes en la empresa. Y ocurre en todo tipo de empresas, desde las grandes a las pequeñas. El caso reciente más sonado es el de la pareja fundadora del exitoso imperio de Pronovias. Este verano, a los pocos meses de la separación, vendieron la compañía.

 

Tal vez veamos pronto, ya que cada vez más se usa la inteligencia artificial para descubrir la compatibilidad de las parejas, un análisis añadido sobre la afinidad en temas de emprendimiento. Porque las parejas bien avenidas y felices de emprender juntas no niegan que a pesar de no ser la opción más sencilla, las satisfacciones de desarrollar un proyecto de vida tan completo, les hace crecer personal y profesionalmente.

 

Y tú, ¿emprenderías con tu pareja?

 

María Sanz de Galdeano. Artículo publicado en Diario de Navarra el 1 septiembre 2017.

 

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