Soluciones empresariales al cambio climático

María Sanz de Galdeano. 27 de octubre 2017.

Con las cenizas todavía humeantes de los recientes incendios de Galicia, Portugal y otros más lejanos como los de California, con el recuerdo de los huracanes  que han asolado los países del Caribe y parte de Estados Unidos, leyendo las noticias sobre sequías en África e inundaciones en Asia o sobre la contaminación del aire en Madrid, estos días tengo muy presente a Stephen Hawking. En noviembre del año pasado predijo que los humanos deberemos abandonar la tierra en 1000 años si queremos sobrevivir. A principios de este año revisó su propia predicción, acortando a 100 años la amenaza: “Permanecer en la tierra por más tiempo coloca a la humanidad en gran riesgo de encontrarse con una extinción masiva. El final terrible que vaticino de la tierra es acelerado por la población, que continúa devorando los recursos del planeta a tasas insostenibles”. A pesar de la existencia de algunas opiniones en contra, el cambio climático es incuestionable y está afectando duramente a toda la tierra y por tanto a sus pobladores. Sus efectos son tremendos y catastróficos y si bien existe cierta incertidumbre respecto a lo que nos depara, ya sabemos que la temperatura de la tierra está subiendo dramáticamente, aumenta el nivel del mar, el del dióxido de carbono es extremadamente elevado y día a día aumentan las inundaciones, los deslizamientos de tierras, las pérdidas de cultivos, la deforestación, etc.

 

Aunque sea con retraso, es necesario tratar de paliar y si fuera posible, revertir esta situación. Estamos ante el gran reto de la humanidad, nos estamos jugando nuestra propia supervivencia. Si los efectos adversos continúan produciéndose en la misma dirección que durante los últimos años, los expertos vaticinan que probablemente la economía mundial retroceda un 20%  y según el Banco mundial, en 2030 habrá 100 millones más de pobres, lo que conllevará movimientos de población considerables. Economistas, financieros, aseguradoras e inversores tienen ya la sostenibilidad y el cuidado del medioambiente entre sus prioridades y los consideran como criterios de entrada o salida en proyectos y empresas. Posiblemente estemos ante las puertas de la mayor reconversión industrial conocida hasta ahora, en la que se va a ir dejando de lado la economía e industria contaminante para apostar por la industria verde y sostenible. Abordar estos aspectos en la empresa implica invertir a largo plazo, aunque evidentemente resulta muy complicado  cuando se buscan los beneficios sobre todo a corto plazo. Me ha parecido interesante el Proyecto de Economía Futura de La Harvard Business Review ( https://hbr.org/2017/08/future-economy), en el que CEOS líderes de las empresas más importantes de EEUU reflexionan sobre cómo abordar todos estos cambios en la estrategia de la empresa, las operaciones comerciales y el nuevo liderazgo, a la vez que tratan de presionar a su presidente Trump para que vuelva al Acuerdo de París. Mayoritariamente abogan por tomar medidas urgentes de ahorro de energía y de reducciones de las emisiones de gases. En este espacio Google, por ejemplo, comparte sus formas de ahorrar energía en sus centros. Cada búsqueda, correo electrónico, video más o menos pesado, página o comentario publicados, necesita energía. Existen miles de servidores alojados en enormes centros de datos que utilizan ingentes cantidades de energía y así, la totalidad de centros de datos existentes actualmente usan aproximadamente el 2% de la electricidad del mundo y si no se controla, esta demanda de energía podría crecer tan rápido como el uso de Internet.

 

Evitar los peligros del cambio climático es una prioridad principal para Europa y sus objetivos para 2020 consisten en reducir en un 20% la emisión de los gases de efecto invernadero y conseguir que un 20% del total de la energía proceda de las renovables y otro 20% del incremento de la eficiencia energética. Para conseguirlo está creando una batería de programas de apoyo, como LIFE, el instrumento financiero de la Unión Europea dedicado al medio ambiente y al clima para el periodo 2014-2020 y que pretende generar soluciones y buenas prácticas mediante la promoción de tecnologías innovadoras en la materia. Apoyan proyectos como el liderado por la Universidad de Navarra, cuyo objetivo es realizar un mapa de la contaminación y un planificador de rutas saludables a través de un dispositivo desarrollado por la startup tecnológica Kunak (de los viveros Innovadores de CEIN) http://www.cein.es/kunak-socio-tecnologico-del-proyecto-europeo-liferespira/ ,que analiza y envía de manera constante la información sobre gases como el monóxido de carbono, a una plataforma en la nube junto con la posición, para conocer en tiempo real la polución del lugar.

Este es un ejemplo de cómo también este gran reto ofrece nuevas posibilidades de negocio para personas emprendedoras, principalmente para aquellas que aporten ideas innovadoras que ayuden a contrarrestar el efecto invernadero, que presenten proyectos de generación de energía, de transporte no contaminante, de lucha contra la deforestación o de mejora de la gestión de residuos. También aquellos proyectos que busquen una edificación y agricultura sostenibles, comercio e industria con bajas emisiones y con tecnologías limpias o los que ofrezcan soluciones para las ciudades inteligentes.

 

En este grupo de nuevas empresas que tienen muy presentes los beneficios de la eficiencia energética podemos citar a las también instaladas en CEIN Efinovatic , dedicada al ahorro y eficiencia energética de los edificios y al desarrollo de software relacionado y Avir (http://www.cein.es/crecimiento-para-tu-empresa/viveros-de-innovacion/vivero-de-innovacion-noain/avir/), cuya misión consiste en la climatización de granjas avícolas por infrarrojo lejano, para la mejora del rendimiento económico y la calidad de vida de los trabajadores y además conseguir un mayor confort animal y mejorar  la calidad de la carne.

También son de gran importancia aquellos proyectos de la economía circular,  como ya traté en un post anterior, y que se dedican a mantener durante el mayor tiempo posible el valor de los productos, los materiales y los recursos, reduciendo al mínimo la generación de residuos y logrando que puedan reutilizarse cuando lleguen al final de su vida útil.

No nos queda mucho tiempo en este planeta, como señala Hawking, si no hacemos algo para la lucha contra el cambio climático. Es necesario tomar conciencia y crear empresas sostenibles, con una estrategia que cree valor económico y medioambiental tanto a corto como a largo plazo, y que inviertan en tecnologías innovadoras que consigan realizar una transición tranquila hacia esa reconversión necesaria.

 

María Sanz de Galdeano. Artículo publicado en Diario de Navarra el 27 octubre 2017.

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