Proyectos que enamoren, la clave para atraer a los mejores

María Sanz de Galdeano, 2 marzo 2018

 

En el Mobile World Congress de Barcelona que acaba de celebrarse, se han presentado las últimas novedades tecnológicas sobre inteligencia artificial, internet de las cosas, la nueva generación de telefonía móvil 5G, etc. También se ha debatido sobre, como decía el lema del Congreso, cómo Construir un futuro mejor ante el impacto de la revolución digital en la economía, en la vida cotidiana de las personas y en su trabajo. Los cambios en el mercado laboral se han producido desde siempre, pero en los últimos 5 años están siendo exponenciales y la necesidad de nuevos perfiles es urgente.  Y si a esta situación, le añadimos el aumento de la actividad empresarial, sobre todo en aquellos procesos más avanzados, nos encontramos en la actualidad con un déficit de personas preparadas o capacitadas para estos nuevos retos.

 

Volvió a quedar claro en el Congreso que en estos tiempos vertiginosos las personas deben tener, además de conocimientos renovados constantemente, competencias transversales, también llamadas soft skills o competencias blandas. Estas son de dos tipos: las de actitud, como el pensamiento crítico, la creatividad, el saber focalizar, resolver problemas, ser flexible, tener  empatía, saber gestionar el tiempo y  contar con mucha curiosidad para aprender de otros e ir más allá de lo previsto inicialmente  generando valor añadido; y  por otro lado, encontramos las competencias para interactuar de la mejora manera con otras personas, como saber expresarse, convencer y conectar con los muchos interlocutores que en el día a día podemos encontrar, como clientes, proveedores, inversores o los propios compañeros de trabajo.

 

El año pasado, según un ranking elaborado por Linkedin, las empresas más deseadas para trabajar en el mundo son las gigantes digitales, encabezadas por Google, Amazon y Facebook. Trabajar en grandes corporaciones siempre ha atraído, sin embargo, observo que algo está cambiando en las preferencias de las personas, ya que se valora cada vez más el trabajar en proyectos interesantes, independientemente del tipo de empresa en el que se desarrollen, incluso de reciente creación. Las personas emprendedoras que las dirigen aumentan ese interés, tal vez porque transmiten mejor que nadie entusiasmo, pasión, compromiso y poseen una historia que contar que en muchas ocasiones engancha. Porque, a pesar de que la mayoría sean empresas muy tecnológicas, lo que realmente hay detrás son personas que están liderando de manera muy auténtica e ilusionante, respaldadas por un proyecto con mucho potencial. De igual forma, las personas que trabajan en las startups saben que no pueden permitirse quedarse obsoletas profesionalmente y deben adaptarse y moverse con la rapidez que están imprimiendo los tiempos. La velocidad es una de las piezas clave en la competitividad actual empresarial.

 

Por todo esto, estos líderes emprendedores son los más adecuados para responder a las necesidades de la transformación digital que comentaba al principio, porque ya están acostumbrados a las herramientas digitales, a moverse al ritmo adecuado en la incertidumbre y saben fomentar en su equipo sus mismas cualidades emprendedoras.

 

Iñigo Ayerra, CEO de IED Electronics me comenta a este respecto “para poder atraer y retener a los mejores dentro de una empresa, ya no es suficiente con un salario competitivo, es necesario proponer un proyecto empresarial atractivo. Un proyecto que les dé a estos perfiles la opción de construir algo que pueda llevar su huella, que pueda ser su proyecto y, además, hacerlo en un entorno que les permita desarrollar otras facetas vitales. Bajo mi punto de vista, uno de los mayores retos de los líderes de las compañías actuales, es mantener ese atractivo en el tiempo para que las personas clave estén siempre motivadas y quieran seguir siendo parte nuclear del proyecto de la empresa.” Como dice Ayerra, una vez que estas empresas han localizado el talento y formado el equipo necesario, deben fidelizarlo, con todo lo que ello implica. En las empresas que están naciendo o tienen poco tiempo se añade, además, la dificultad del pequeño tamaño de la estructura, que suele ser además muy plana, lo que implica pocas posibilidades de ofrecer un plan de carrera que no sea transversal.

 

En definitiva, estamos en un momento apasionante, a la vez que crítico, en el mercado laboral, donde las necesidades de los conocimientos cambian rápidamente, si bien la base de la persona y sus actitudes y competencias transversales toman mayor relevancia que nunca. Y como siempre, el talento atrae al talento y, por lo tanto, las empresas más interesantes, con proyectos que enamoren y con un liderazgo motivador, independientemente del tamaño, se llevarán a las personas más talentosas y extraordinarias.

 

 

María Sanz de Galdeano, artículo publicado en Diario de Navarra el 2 marzo 2018

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