Operación triunfo: nada es casualidad

María Sanz de Galdeano, 19 enero 2018

 

Si algo me da envidia en esta vida son las personas que son capaces de hacer música, tocar instrumentos y cantar. Siempre me ha parecido que estas personas tienen un plus respecto al resto de los mortales. En Navarra, la cultura musical es muy importante, tanto que se podría decir que en prácticamente todas las casas hay un instrumento que se toca o se ha tocado. Existen más de 50 escuelas municipales de música, y según el diagnóstico realizado previo al plan estratégico cultural 2017-2023, contamos con 41 bandas y 84 coros entre otras entidades musicales, con 46 recintos escénicos y 12 festivales. Según el último anuario de la SGAE, en 2016 nuestra Comunidad encabezaba el gasto por habitante en conciertos de música clásica, con clara diferencia respecto al resto (2,55 euros frente a los siguientes, Madrid (1,90 euros) y País Vasco (1,79 euros).

Por todo esto, no es casualidad lo que estamos viendo en Amaia Romero en el concurso de TVE Operación Triunfo. Amaia es una persona que tiene un talento especial y un don, pero también tiene estudios musicales, una tradición familiar musical muy fuerte y además ha crecido en un ecosistema donde culturalmente está tan arraigada la música. Cantó hace dos años en el Gayarre con la Pamplonesa en el espectáculo de Mecano. Desde niña sabe, que lo que quiere es cantar y no ha parado de trabajar para conseguir su objetivo. Parece como si se transformara en el escenario, transmite, siente, es pura verdad y la gente cae a sus pies. Jose Andrés Palacios, emprendedor, gerente del Orfeón Pamplonés, músico y presidente de la Pamplonesa reflexiona “el otro día dijo Amaia una frase que me encantó: No quiero que me importe lo que la gente diga de mí. Todo el mundo la va a intentar llevar a su terreno, pero tiene que seguir y explorar su camino. Amaia es el fruto de su don, esfuerzo y entorno. En otro sitio lo habría tenido más difícil. Navarra es música”. Y añade “Pero no todo el que estudia y disfruta de la música va a ser así. Hay personas muy trabajadoras que lo hacen muy bien, pero que no pueden aspirar a ser como Amaia y deben abrirse y explorar nuevos caminos para vivir de su pasión, hay muchos navarros becados y triunfando en el extranjero. En viento, el retorno de toda esta inversión es fácil porque tiene muchas salidas: en la Pamplonesa, en bandas, charangas, y muchos grupos de jazz, etc. Sin embargo,  en cuerda, por ejemplo, a pesar de tener un fenómeno mundial como Sarasate, el panorama es otro, no hay tantas posibilidades. Por eso hay personas emprendedoras como Izaskun Ucar que ha creado la Orquesta Ciudad de Pamplona (OCP). Personas con don hay muy pocos, y currelas muchísimos. Hay q crearles herramientas para que cuando se hayan formado, tengan la posibilidad de crecer y también necesitamos más emprendimiento en el sector”.

Es de destacar la introducción de un módulo de emprendimiento en los grados del conservatorio superior de Navarra. Y es que no son pocos los emprendedores músicos que crean empresas, incluso proyectos tecnológicos como Newmusicnow, S.L., empresa instalada en los Viveros de Innovación de CEIN, que comercializa BlackBinder, un software para la lectura de partituras, capaz de escuchar la interpretación y seguirla como haría el músico y lograr que todas las tabletas, con las partituras específicas para cada instrumentista, estén sincronizadas. O proyectos como Mecenalia, creado en el marco del programa «Pamplona Emprende» del Ayuntamiento de Pamplona y CEIN, liderado por Ana Zabalegui, y que es una plataforma de mecenazgo a estos proyectos y que asesora acerca de las ventajas fiscales que ofrece dicha modalidad de apoyo. Ventajas interesantes como el sello MECNA para particulares y empresas que permiten deducciones importantes.

Las personas que han estudiado música, se dediquen o no profesionalmente a ello, saben bien todas las horas, dedicación y esfuerzo que han debido invertir, los nervios que han tenido que sufrir con tantos exámenes, conciertos, ante jurados y públicos diferentes, desde que son muy pequeños. Sólo ellos saben las frustraciones que han sufrido ante difíciles profesores, metodologías u obras y por tanto la perseverancia que han debido emplear en este difícil camino. Si bien, todo esto es superado por el propio disfrute con el instrumento que hayan elegido. Se sabe por estudios científicos que la música es una herramienta que desarrolla capacidades como la creatividad, la autoestima, canaliza emociones y  desarrolla el lenguaje, la interacción social, la memoria y la concentración. La música no sólo es un fin en sí misma, sino también es un potente motor de desarrollo personal. Puedo comprobarlo en la Universidad, cuando imparto talleres sobre creatividad e innovación ya que en muchas ocasiones las personas que resuelven de manera más creativa e innovadora los retos propuestos cuentan con estudios musicales.

Realmente hay mucho paralelismo entre los músicos y los emprendedores. Son personas en general creativas, que desarrollan ideas y proyectos y que están dispuestas a dedicarles mucho esfuerzo y trabajo aunque ello implique gran presión y estrés. A pesar de todas las dificultades que conlleva emprender, existen oportunidades a explorar también en este sector, muchas de ellas relacionadas con la digitalización, como la incorporación de Realidad Virtual, Aumentada y Big data en la música para la obtención, almacenamiento y análisis de datos,  la gestión de derechos y monetización en nuevas plataformas, la transmisión en vivo para la generación de nuevas experiencias de usuario, la aparición de nuevos modelos de festivales y herramientas para la gestión de público en festivales, eventos y salas, a modo de ejemplo.

 

María Sanz de Galdeano. Artículo publicado en Diario de Navarra el 19 enero 2018

 

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