Momentos felices

María Sanz de Galdeano, 29 junio 2018

Estamos prácticamente en plenas vacaciones y tenemos por delante la ilusión de contar con todo el verano para disfrutar de nuestros ansiados y felices días de descanso. Aunque algunas personas emprendedoras se los saltan, deberían tomarse algunos días para recargar pilas, relajarse y hacer un alto en el camino para luego coger más impulso. A veces ponemos demasiada esperanza en encontrar la felicidad en las vacaciones y a la vuelta, si las expectativas no se han cumplido, la frustración y el estrés postvacional pueden hacer el efecto contrario de lo que se buscaba. No voy a descubrir nada nuevo si digo que la felicidad deberíamos no sólo encontrarla en las vacaciones, sino también en los días de trabajo y trasiego. Pasamos demasiadas horas en el trabajo como para permitirnos no encontrar cierto placer en él. No he oído muchas veces decir lo que el otro día nos contaba Javier Abrego de Tweet Binder  en la entrega de los Premios de Innovación Digital de DN+: Considera el día más feliz de la semana el lunes, porque para él es una ventana a lo inesperado. Le encanta la sensación de que puede pasar cualquier cosa y le puede venir de cualquier lugar del mundo. “Yo me levanto leyendo los mails de mis clientes de Asia y me acuesto con los de América. Mis días no tienen fin y esto me hace feliz”.

Las personas que son felices y optimistas, son una maravilla, reconozcámoslo, como amigas y como compañeras de trabajo. Primero porque son mucho más positivas, rebajan y relajan la carga emocional que circula en las empresas y hacen un lugar de trabajo más atractivo e incluso divertido, y en segundo lugar porque está demostrado que producen hasta un 30% más en el trabajo, consiguen tener una mejor relación con el cliente y hasta enferman un 21% menos. Tanto es así que ya hay empresas que tienen la figura de dirección o coach de felicidad.

Normalmente emprender se asocia con sentimientos negativos como preocupación, ansiedad, incertidumbre y estrés. Desde luego es esto, y mucho más, pero también es gratificante. Y lo mejor, da muchos momentos de felicidad. La felicidad es difícil de definir y por supuesto de medir, pero todos reconocemos esos instantes o situaciones. Estos días he hablado mucho sobre este tema con personas emprendedoras y les he preguntado cuáles son o han sido sus momentos más felices. Así Patxi Cano de Orbetec360  me dice “Yo tengo la perspectiva del que “deja un trabajo”, para embarcarse en un proyecto nuevo y que, además, es “suyo”. Y precisamente diría que el momento más feliz, aunque el mismo tiempo es el más vertiginoso, es ese en el que terminas (de forma “legal”) ese trabajo que hacías. Aunque sea el comienzo, no deja de ser el clímax de una etapa anterior. El otro momento más destacable, quizá sea, cuando empiezas a tratar diariamente con clientes y compañeros, y ves que el negocio arranca. Que hay un día a día…” Imanol Zubikarai socio de Patxi me comenta: “Bueno, la verdad que es complicado seleccionar. He tenido muchos momentos felices. Siempre he sido una persona con demasiadas cosas en la cabeza y con mucha curiosidad por hacer y probar cosas, así que esto del emprendimiento puedo decir que lo estoy disfrutando. Lógicamente hay que lidiar con muchas cosas, que en ocasiones producen mucho vértigo, pero a pesar de todo puedo decir que esto de emprender y estar metido en el mundo del emprendimiento mola mucho. Mi curva de aprendizaje durante estos dos años y medio ha sido enorme, y esto produce mucha felicidad. Mis competencias como profesional han mejorado y he añadido (porque el día a día te lo exige) otras que las tenía por descubrir. Y como momentos, por señalar cronológicamente algunos, me quedo con los momentos vividos con la incorporación de cada uno de los socios. También posiblemente comprobar que soy capaz de crear algo y vivir de ello. Tomar la decisión de emprender es algo que hay que meditarlo y tenerlo muy claro”.

Para Iranzu Lamberto de IKan Biotech, a pesar de haber recibido numerosos premios regionales y nacionales, su momento más feliz fue “cuando nos dieron el H2020 (programa muy exigente y selectivo de apoyo financiero europeo). Para presentarnos tuvimos que elegir qué línea del negocio aplicar. Yo tenía claro que teníamos que presentar la línea de microbiología, que es de la que es experto mi socio Roberto. Pero él, confiaba totalmente en la mía. Al final presentamos la línea de cáncer, la mía y al ganar no pude reprimir la emoción y rompí a llorar. No confiaba tanto en mí como mi socio.”

En cambio, para un CTO o director de Tecnología, como Gerardo Caballero de TedCas :“desde la parte que me toca, el último eslabón de la cadena técnica, cuando juntas todas las piezas que has creado con el equipo, cubriendo todas las necesidades funcionales detectadas y…….. funciona. Parece una tontería, pero la cantidad de eslabones implicados, culminando ese último…. Es dar con la cuadratura de la circunferencia.”

Dicen que cuando las personas llegan al final de la vida de lo que más se arrepienten es de no haber intentado vivir su propia vida, de haber vivido la vida de otras. Desde luego para muchas personas emprendedoras, a pesar de todo, han intentado crear nuevas realidades. Y muchos, incluso, han conseguido cumplir sus sueños y encontrar la felicidad en el camino, aunque sean momentos concretos.

 

María Sanz de Galdeano, artículo publicado en Diario de Navarra el 29 junio 2018

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