La mujer emprendedora en el mundo

María Sanz de Galdeano, 18 de junio de 2018

 

Siempre han sido los hombres los que han creado más empresas en prácticamente todo el mundo. En aquellos países cuyo nivel de desarrollo económico es inferior, más mujeres emprenden respecto a los hombres, la mayor parte de las veces por necesidad. A medida que va incrementándose el nivel de desarrollo, la proporción de emprendedoras respecto a los emprendedores va reduciéndose en líneas generales, llegando a los países más desarrollados, donde por ejemplo en Europa sólo seis por cada diez hombres emprenden de media. E incluso en estos casos, tienen un tercio más de probabilidades que el hombre de hacerlo por pura necesidad.

Las zonas del mundo donde más emprende la mujer son: América Latina, el Caribe y Norte América. En esta última es además, donde más emprenden en proporción a los hombres, siendo el único lugar donde ellas no emprenden por necesidad más que los hombres.

En los países donde más parecidos son los porcentajes de emprendedores y emprendedoras son Ecuador, Vietnam y Brasil. Para profundizar más estos indicadores, recomiendo leer el informe GEM Global 2017-2018.

La Organización ONU Mujeres, de las Naciones Unidas, dedicada a promover la igualdad de género señala que las mujeres tienden a tener menor acceso a las instituciones financieras y mecanismos de ahorro formales. Esta disparidad es mayor en las economías de ingresos medios bajos, así como en Asia meridional, en Oriente Medio y África del Norte. Tienen una responsabilidad desproporcionada con respecto al trabajo no remunerado de cuidados que prestan a otras personas. Dedican entre 1 y 3 horas más que los hombres a las labores domésticas; entre 2 y 10 veces más de tiempo diario a la prestación de cuidados (a los hijos e hijas, personas mayores y enfermas). Al combinar el trabajo remunerado y el no remunerado, en los países en desarrollo trabajan más que los hombres, destinando menos tiempo a la educación, el ocio, la participación política y el cuidado propio. Las diferencias de género en la legislación afectan tanto a las economías en desarrollo como a las desarrolladas, y a las de todas las regiones. Casi el 90 por ciento de las 143 economías estudiadas registra al menos una diferencia legislativa que les restringe las oportunidades económicas. Asimismo, sus maridos pueden oponerse a que trabajen en 15 economías.

Estos temas, directa o indirectamente, influyen en gran medida en las desigualdades que en materia de emprendimiento existen en el mundo. Como recalca el informe, una de las variables que más afecta es el acceso a la financiación. Se estima que el 70% de las Pymes fundadas por emprendedoras encuentran dificultades para obtener capital por parte de entidades financieras u otras formas regladas. Esto condiciona el crecimiento y los sectores donde suelen emprender,  el de  servicios principalmente. El de menor representación es el basado en ciencia y tecnología principalmente porque no son las carreras que suelen elegir. Si bien, otros análisis añaden como causa su gran competitividad, dificultad, alta dedicación a los proyectos y alto riego. Según la Professional Women’s Network, sólo el 17% de las startups tecnológicas y un 11% de las empresas con proyectos financiados en el programa europeo Horizonte 2020 han sido fundadas por mujeres.

Por otro lado, se observa que en general tienen proyectos más sólidos y consolidados que los hombres. En Estados Unidos, el estudio WomenWhoTech destaca que se están triplicando las startups creadas por emprendedoras que reciben capital riesgo en los últimos 15 años. Estas consiguen además un 20% más de ingresos con un 50 % menos de capital que los hombres. Argumentan que son más precavidas y su supervivencia es mayor, aunque con menor tendencia al crecimiento.

En la mayoría de los foros donde se analizan estas diferencias aparecen como principales causas las normas culturales, la educación de nuestra sociedad, y a veces, surgen opiniones también sobre que las propias mujeres son generalmente las que se ponen las barreras, buscan mayor seguridad y el tener todo muy claro todo antes de lanzarse a ninguna aventura. En la conocida charla TED de Sheryl Sandberg, la número dos de Facebook , comenta: “Los hombres se atribuyen el éxito a sí mismos y ellas lo suelen atribuir a factores externos. Si uno le pregunta a un hombre por qué hizo un buen trabajo dirá: «Porque soy genial. Es obvio. ¿Acaso lo dudas? Si uno le pregunta lo mismo a una mujer dirá que alguien le ayudó, que tuvo suerte, que trabajó realmente mucho”. Diferencias psicológicas que tal vez tengan mucho que ver con la propia visión de la capacidad personal para acometer nuevos proyectos.

Sin embargo y a pesar de todo esto también está demostrado que cuando ellas emprenden y consiguen crear empresas de éxito, éstas sirven además para ayudar a crecer el entorno en mayor medida que los hombres. Por esto hay numerosas campañas, plataformas y programas a nivel mundial para apoyar a las mujeres y luchar contra las desigualdades, también en materia de emprendimiento, porque al final se trata de generar un mundo más próspero, libre y justo.

 

María Sanz de Galdeano, artículo publicado en Diario de Navarra el 15 Junio 2018

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