La fuerza de la persona fundadora

María Sanz de Galdeano, 19 de octubre 2018

 

Para cuando una persona crea una empresa, ha reflexionado y tomado muchas decisiones importantes. En la mayoría de las situaciones, analizó el mercado y detectó una oportunidad que mejorara la sociedad o al menos a parte de ella. Seguramente tuvo que nadar contra corriente, hizo frente a críticas y se enfrentó a problemas y barreras que jamás se le habría ocurrido imaginar. Quizás dejó un trabajo seguro y bien remunerado, tuvo que convencer a la familia, entorno, instituciones financieras, etc., de que su proyecto era bueno y tenía futuro. Encontró un primer equipo motivado que le complementara y que participara en el proyecto como socias, colaboradoras o trabajadoras. Con seguridad celebró el día que firmaron las escrituras en el notario y mucho más el cobro de la primera factura. Metió todas las horas que se pudo permitir y descubrió lo que significa aprovechar cada minuto de su vida. La emoción y la fuerza de los inicios superaron todos los obstáculos que fueron apareciendo, cada vez mayores. “Cuando te enfrentas a un desafío y lo consigues superar, te encuentras con otro de mayor tamaño y cuando crees que lo has solucionado, aparece otro todavía más grande…, pero vas salvando los problemas a medida que van apareciendo” me comentaba el otro día una emprendedora “Ver cómo crece tu empresa y cómo solucionas problemas (de salud en su caso) a las personas, te compensa todo”.

 

Se necesita un gran motor para esto, tal vez sea lo que se llama iniciativa, espíritu, capacidades emprendedoras. Me da lo mismo, es la potente gasolina que mantiene la energía necesaria para continuar en la brecha, una mezcla de ingredientes como visión, creatividad, decisión, voluntad, esfuerzo, dedicación, pasión, riesgo y mucho, mucho trabajo. Por todo esto, esta figura es clave en los inicios de una empresa, es la que le dota de la personalidad, cultura y valores. Por mucho que se le trate de separar de su proyecto, es cierto que la fuerza invisible entre ambas partes es muy poderosa.

 

A veces esta persona es tan carismática que afecta tremendamente a su empresa, para lo bueno y para lo malo. Un buen ejemplo de esto es Elon Musk, creador entre otras de Tesla. Muchos achacan el éxito empresarial a su carisma y fuerte personalidad. Pero cuando se comporta de manera inesperada o poco adecuada, arrastra de igual modo a la empresa. Recientemente escribió un tuit que hizo que subiera más de un 10% su cotización y que la Comisión de Bolsa y Valores de EEUU consideró como falso, derivando en una denuncia por fraude que le ha obligado a dimitir como Consejero Delegado de Tesla. Además, se le ha impuesto una multa de 40 millones de dólares, siendo la mitad para la compañía.

Empresas tan exitosas como Amazon, Google o Facebook mantienen en sus primeros puestos a sus fundadores. Pero, en algunas ocasiones, ocurre que, con el paso del tiempo, el liderazgo de la empresa debe cambiar. Puede que se necesite otro tipo de dirección más ejecutiva y de gestión para conseguir el crecimiento adecuado, se produzca una compra de la empresa, o se dé por un proceso natural en las empresas familiares. Este cambio de liderazgo es crítico y puede resultar nefasto, dejando a la empresa en situaciones complicadas si no se hace de la manera adecuada.

 

Steve Jobs seguramente era consciente de que no tenía las capacidades para ser el CEO de Apple a pesar de haberla fundado. Contrató para ello diferentes personas, entre ellas a Scully, el CEO que provocó paradójicamente su salida de su propia compañía. Posteriormente, sólo la vuelta de Jobs consiguió remontar la poderosa Apple sumida en un fuerte declive. Asimismo, estos días se ha conocido que los cofundadores de Instagram (aplicación que fue comprada por Facebook en 2012 por 1000 millones de dólares) la han abandonado. Sus fundadores se habían mantenido como líderes después de la adquisición convirtiéndola en estos años en la red que más crece superando los mil millones de usuarios. Pero ahora, con su partida, veremos qué ocurre. Meses atrás pasó lo mismo con el fundador y posterior CEO de WhatsApp, que fue también adquirida por Facebook y que también ha salido de la empresa. No lo han publicado en ninguno de los dos casos, pero todos los rumores apuntan a desavenencias e injerencias del fundador de Facebook.

 

Un ejemplo de compra que ha mantenido a uno de sus fundadores de manera exitosa nos es cercano. A finales de los 80, Juan Miguel Floristán junto con otro socio, crearon la primera empresa española de ensaladas listas para consumir, Vega Mayor, que fue adquirida por Florette en 2001. Floristán se ha mantenido desde entonces como Director General para España y Portugal, haciéndola crecer de una manera constante.

 

Si por una compra o por los motivos que fuera, la persona que creó la empresa la abandona, es necesario poner al frente a alguien que tenga la misma visión que la inicial o traiga con igual fuerza la suya propia. Debe conseguir motivar e inspirar, en la medida de lo posible, con la misma energía y alinear a toda la organización para alcanzar ese crecimiento buscado. En cualquier caso, sería recomendable no hacer el relevo de la noche a la mañana. Esto lo saben muy bien las empresas familiares, que poseen un protocolo de relevo que se empieza a aplicar con tiempo suficiente para que no sea un trasvase dramático de poderes. En la medida de lo posible, es necesario un periodo bien planificado donde se vaya adquiriendo experiencia para el nuevo papel que le va a tocar jugar en la empresa, así como a la persona que la fundó para que siga aportando experiencia y conocimiento, normalmente en el consejo de administración.

 

María Sanz de Galdeano, artículo publicado en Diario de Navarra el 19 de octubre 2018

 

 

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