Inteligencia colectiva

María Sanz de Galdeano, 25 junio 2016

En la genial película canadiense de Denys Arcand “Las invasiones bárbaras” de 2003, hay una escena en la que un grupo de amigos intelectuales hablan sobre la inteligencia y uno de ellos afirma que no es una cualidad individual, sino un fenómeno colectivo, nacional e intermitente. A partir de esta afirmación hacen un repaso de las corrientes intelectuales y los lugares donde la inteligencia colectiva y la innovación se han manifestado de manera más clara a lo largo de la historia.

Innovación según países

Parece claro que somos esclavos de nuestro tiempo y que el entorno influye en la cultura, en la economía y en las oportunidades que tenemos dependiendo de dónde y cuándo nos toque vivir. Actualmente, las zonas del mundo donde más innovación se está produciendo, según el Índice Mundial de Innovación 2015, publicado por la Universidad Cornell, el INSEAD y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), son Europa y América del Norte con Suiza, Reino Unido, Suecia, Países Bajos y EE.UU en cabeza. En segundo lugar está Asia Sudoriental, una zona de gran innovación donde Singapur ocupa en el primer puesto, seguido de Hong Kong (China) y República de Corea y Japón. Según este índice, América Latina y Caribe todavía deben desarrollar su nivel de innovación y los más adelantados son Chile, Costa Rica y México. En África septentrional y Asia occidental, Israel sigue ocupando la primera posición. En Asia Central y Meridional con gran potencial, India encabeza el primer puesto de la zona, consiguiendo resultados muy buenos en relación con su desarrollo. África Subsahariana está en los puestos de cola, siendo Sudáfrica el primero con gran diferencia sobre el resto.

El director General de la OMPI en la presentación del estudio afirmó: “La innovación puede ser trascendental para fomentar el crecimiento económico en los países, sea cual sea la fase de desarrollo en la que se encuentren. No obstante, traducir ese potencial en hechos concretos no viene por sí solo. Es necesario movilizar la capacidad innovadora y la creatividad innata de sus economías”.

Innovación e inteligencia colectiva

De la misma manera, no hay que dar por hecho que el potencial de innovación de las empresas terminará convirtiéndose en verdadera innovación y con resultados exitosos en el mercado. Para lograrlo, en un contexto como el actual de cambios sociales acelerados y con problemas cada vez más complejos y globales, hay que poner en marcha la inteligencia colectiva más que nunca. Esta es el resultado de la suma de diferentes inteligencias, mucho más eficiente que la individual. Actualmente con la tecnología se ha impulsado y potenciado este proceso y personas de cualquier país e idioma pueden estar trabajando, resolviendo y tomando decisiones sobre un mismo asunto de manera compartida, incrementando así exponencialmente la creatividad y la innovación. La economía colaborativa, como ya explicaba en un anterior post , es uno de los resultados de todo lo anterior: colaboración, eficiencia de recursos y tecnología. Y es que la inteligencia compartida y el trabajo colaborativo son algunos de los grandes retos actuales y así lo destaca el informe de la UNESCO sobre educación del siglo XXI, que incluye entre sus propuestas clave, la de desarrollar la capacidad de trabajar en colaboración en proyectos comunes. Los equipos más inteligentes, según diferentes estudios, son aquellos que tienen un objetivo claro y una metodología, la discusión es equitativa, no hay líderes dominantes y está integrada por personas empáticas y que saben interpretar emociones.

Emprendimiento, inteligencia colectiva y ecosistemas

Conocí gracias al blog de Amalio Rey  una interesante empresa Lumenogic, que resuelve problemas complejos, usando mecanismos de inteligencia colectiva como mercados de predicción, concursos de ideas,.. etc. Entre sus proyectos tiene Hypermind, que se dedica a la detección de tendencias, basándose en la inteligencia de súper-pronosticadores. Personas con habilidades para resolver problemas, cultura y espíritu crítico que toman decisiones en base a una información dada. Se fundamenta en que el Big Data es una muy buena herramienta cuando hay ingentes cantidades de datos estructurados para diagnosticar situaciones similares a otras anteriores. Sin embargo, si se trata de predecir el comportamiento de los cliente s ante servicios o productos nuevos en un mercado novedoso, no es según ellos tan fiable. De esta manera dicen, se llegan a hacer predicciones más certeras cuando no existe un mercado maduro ni una experiencia previa del cliente con ese producto o servicio.

Instituciones, organizaciones, empresas, universidades, centros tecnológicos y emprendedores saben que la colaboración es imprescindible y están trabajando de manera más estrecha que nunca. Todas las partes ganan, unas aportan innovación, ideas, conocimiento, ciencia y tecnología y otras mercado, nuevas posibilidades de sinergias y oportunidades de negocio. En definitiva, se trata de que todos colaboren conjuntamente formando ese ecosistema inteligente que consiga traducir su potencial en desarrollo real.

María Sanz de Galdeano

Artículo publicado en Diario de Navarra el 25 de junio de 2016 

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