Inspiraciones lejanas y viajeras

María Sanz de Galdeano. 24 noviembre 2017.

 

Ya casi estamos inmersos en puentes forales, navidades y tal vez, las personas emprendedoras puedan dedicar unos días a viajar y a visitar otras ciudades o lugares. Tomarse algunos días de vacaciones es realmente necesario para recargar pilas e incluso para buscar inspiración, y por qué no, reflexionar sobre la vida y los propios proyectos del año 2018 que está ya a la vuelta de la esquina. Los que trabajamos con emprendedores sabemos que hay algunas palabras, como vacaciones, que no usan demasiado y las dejan de lado para mejores momentos o de mayor estabilidad. Sin embargo, descansar puede significar un respiro, una parada que sirva para coger impulso al proyecto empresarial. Y si se disfruta de unos días visitando otros países y ciudades, además, se puede venir con ideas interesantes que ayuden a innovar, a mejorar un negocio o incluso a emprender desde cero con una idea que se haya visto en el extranjero. Sectores como comercio, hostelería, moda o turismo son algunos en los que es más evidente la inspiración que se encuentra fuera de nuestras fronteras. Cuentan que esto le ocurrió al fundador de Telepizza, que a la vuelta de vivir una temporada en Estados Unidos, copió la idea de negocio de comida rápida y la trajo, implantándola con éxito hace 30 años. También alojamientos tan peculiares como los hoteles cápsulas de Japón llegaron a nuestro país hace un par de años y ya se pueden encontrar al menos en Madrid y Barcelona. De igual manera que Iñaki Andradas, del Baserriberri me comentaba en el anterior artículo, los dueños de los restaurantes del Grupo Tragaluz afirman que sus viajes de inspiración son el origen de su gastronomía, de su cuidada estética y de su preocupación por mejorar las condiciones de vida de países como Kenia, donde han creado la fundación Grupo Tragaluz “Niños del Mundo”. También recuerdo, entre muchos proyectos surgidos de vocaciones viajeras, el primer parque aventura en árboles que llegó a Navarra cuando sus promotores trajeron la idea de Francia.

Recientemente se ha publicado el “Ranking Smart City Index 2017” (https://easyparkgroup.com/smart-cities-index/) sobre ciudades inteligentes, realizado por la empresa Easy Park. Es una clasificación de 500 ciudades muy completa e interesante que, al ser interactiva, permite, según el criterio que se elija, observar la posición que ocupa cada una de esas ciudades. Son 19 los criterios y entre estos figuran: la flota de coches compartidos, el número de startups en la ciudad, la conectividad 4G y uso de smartphones, la eficiencia energética, la educación, el uso del Big Data etc. Según esta clasificación la ciudad más inteligente es Copenhague y la segunda, Singapur. Madrid ocupa la posición 51 y le sigue de cerca Barcelona, en la 53. Así, y siguiendo este ranking, los emprendedores que quieran inspirarse en sectores relacionados con la economía colaborativa de transporte o de parkings inteligentes, deberían visitar Canadá y en concreto, ciudades como Montreal o Vancouver. Si en cambio lo que buscan son ideas relacionadas con las energías limpias, las ciudades destino ideales serían Reykjavik u Oslo. Boston, Los Ángeles o Chicago, en Estados Unidos, son interesantes para aquellas personas que quieran desarrollar ideas de negocio relacionadas con la educación, o si les interesa un ambiente donde encontrarse con las startups más innovadoras y las mentes más emprendedoras, podrían dirigirse además a San Francisco y Washington.

 

Muchas buenas ideas han sido copiadas de empresas extranjeras y han sido traídas y adaptadas a un entorno más cercano. Pero el hecho de que funcionen en otro país no significa que vayan a funcionar en el nuestro. No todo negocio es trasladable, o al menos exactamente igual o en su totalidad. Por eso se debe analizar muy bien la oportunidad de mercado de la idea por parte del emprendedor, allá donde la quiera implantar. Otras costumbres, gustos, calidades admitidas, normativas, no existir suficiente cantidad de clientes, etc. pueden hacer que ese proyecto que resulta tan interesante en otro lugar, aquí sea un auténtico fracaso. Un ejemplo fue Tuenti, que copió el modelo de Facebook y aunque sus principios fueron prometedores, finalmente terminó cerrando como red social. En España, además de tener una ley de protección de datos más restrictiva, la red no la podían usar los menores de 14 años, lo que le restó mucha clientela entre los menores, en comparación con EEUU, donde la edad mínima legal es inferior. También le faltó probablemente lo que hicieron los grandes monstruos tecnológicos en ese momento, alcanzar un tamaño de gigante.

Por ello, hay que analizar en profundidad estas ideas inspiradas en otros países: si  realmente responden a una necesidad o problema, si existe el público objetivo que esté interesado en la solución, a qué precio y si podrá crecer al ritmo necesario. Sin embargo, aunque no se copie la totalidad de la idea, sí se puede imitar en parte y muchas empresas se inspiran en otras para mejorar e innovar en su propia organización procesos, sistema de precios, modelo de negocio ampliado, atención al cliente, alianzas, etc.

 

De cualquier manera, para emprender e innovar es necesario tener la mirada abierta, como cuando viajamos fuera, que estamos predispuestos a la novedad y a encontrar la diferencia con lo que conocemos. Lo importante es mantener esa mentalidad a la vuelta de vacaciones y seguir con los ojos abiertos del viajero, detectando novedades y oportunidades en nuestro escenario más próximo.

 

María Sanz de Galdeano. Artículo publicado en Diario de Navarra el 24 noviembre 2017

 

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