Facebook: del escándalo al posible cambio de modelo de negocio

María Sanz de Galdeano, 30 marzo 2018

 

Vuelvo a hablar de datos, esta semana casi una obligación, por el escándalo de Facebook. Como se ha tratado mucho el tema esta semana, sólo recordaré brevemente lo que ha pasado: En el curso de una investigación, unos periodistas, que se hacen pasar por personas interesadas en influir en las elecciones de Sri Lanka, se reúnen con los responsables de Cambridge Analytica https://cambridgeanalytica.org/, una empresa cuyo lema es ”Usamos datos para cambiar el comportamiento de la audiencia”. En la reunión grabada, los responsables de la firma, incluido su CEO ya despedido, cuentan a los periodistas su experiencia en diferentes elecciones, como las estadounidenses, utilizando mensajes y noticias falsas de modo personalizado que ayuden, a partir de la información recogida y elaborada, a modificar el sentido del voto de los más vulnerables y así ayudar a los candidatos contratantes.

Ya se conocía el hecho de usar Big Data para reforzar campañas electorales, en la construcción de los discursos y para su utilización en redes sociales. El verdadero problema que ha desatado el escándalo es el origen de los datos, o cómo Cambridge Analytica los había obtenido, para utilizarlos por ejemplo en la de Trump o el Brexit, sin consentimiento de sus usuarios, además de las noticias falsas que todo parece indicar han creado. Esta información fue obtenida por un profesor de psicología de la Universidad de Cambridge a través de una aplicación aparentemente inocente y simple que analizaba personalidades en Facebook, pero que obtenía la información personal, no solo de sus usuarios, sino también de sus contactos, de una manera oscura y aprovechándose teóricamente de un agujero de seguridad de la plataforma. Así se hizo de manera indebida con los datos personales de 50 millones de usuarios de Facebook. Y por esto, Facebook, se enfrenta a una posible multa millonaria por la presunta violación de una regulación de la Comisión Federal de Comercio por vulnerar la privacidad de sus usuarios.

Este hecho ha provocado la pérdida de confianza en Facebook ya que más que víctimas, se les considera cómplices, lo que ha llevado a un descenso de su cotización más de un 6%, además de una oleada de animadversión hacia la plataforma. Para tratar de frenarlo, además de apariciones mediáticas de su fundador Mark Zuckerberg con cara de inocente que pocos han creído, suspendieron la colaboración con Cambridge Analityca (por cierto, mucho tiempo después de conocer esta adquisición de datos).

 

Facebook tiene alrededor de 2.200 millones de usuarios en todo el mundo que comparten cada día la información que han decidido personalmente y por voluntad propia subir a la plataforma sobre sí mismos y su entorno, sobre sus gustos, sus ideas políticas, lugares, etc. Muchas personas están dejando toda su privacidad en manos de las tecnológicas, confiando ciegamente en que no existan agujeros informativos ni hackeos ni usos fraudulentos como éste que nos ocupa. Con esto tampoco pretendo exonerar la culpa de las plataformas, pero creo que es un momento de reflexión sobre lo que se comparte o no en las redes.

 

Sobre lo que ha ocurrido hay muchas lecturas y derivaciones. En mi opinión resaltaría:

El efecto positivo esperado de que por fin seamos conscientes de la necesidad de tener criterio propio para poder discernir entre noticias falsas y verdaderas. Esto sólo lo conseguiremos gracias a la educación, a sospechar de todo lo que vemos en internet, a leer en diferentes fuentes, a contrastar y desarrollar el espíritu crítico personal, recopilar información, discriminar y a crearse la propia verdad personal, así como la necesidad de descubrir y acudir a fuentes realmente informadas y serias.

La pérdida de confianza de las personas en este tipo de redes y servicios gratuitos. ¿Cómo se pagan los más de 17.000 salarios de los trabajadores de Facebook y las grandes cantidades de inversión en I+D+i y conseguir ser una de las empresas más valiosas del mundo?  Tal vez ha sido una cruda manera de por fin entender el famoso dicho que, en los servicios gratuitos, el producto eres tú. Frase hecha y conocida pero tal vez no entendida suficientemente hasta el actual momento. Lo comentaba en un artículo anterior: Ana Patricia Botín, en una carta dirigida a las grandes tecnológicas les relata los errores del sector bancario para que no cayeran en sus mismas equivocaciones: les advertía del peligro de apostar por beneficios a corto plazo en vez de un crecimiento más sostenible, les recordaba que todo poder conlleva una gran responsabilidad social y que la confianza de la opinión pública en ellas estaba decayendo”. Esta carta fue difundida pocas semanas antes del escándalo.

El Congreso de los Estados Unidos ha llamado a declarar al fundador de Facebook, así como el Parlamento Europeo y el británico. «Sólo las dictaduras impiden las redes sociales o bloquean, pero una democracia debe proporcionar reglas que les impidan utilizar datos privados de los ciudadanos contra su voluntad,» dijo recientemente el presidente del Parlamento europeo Antonio Tajani. «El uso indebido de los datos de usuario de Facebook son una violación inaceptable de los derechos de privacidad de nuestros ciudadanos. El Parlamento Europeo lo investigará«.

Ante un esperado endurecimiento de las normativas de protección de datos, al menos en Europa, probablemente será necesario un cambio de modelo de negocio de estas redes sociales y buscadores. Esto posiblemente sea el verdadero origen de la bajada de sus cotizaciones, incluidas Google o Twitter. No nos olvidemos de que el principal ingreso de todas ellas son sus datos. Esto es muy importante tener en cuenta para los nuevos negocios. Para concluir, considero relevante recordar a las personas emprendedoras que estén muy atentas al nuevo reglamento restrictivo sobre el uso de datos que entra en vigor en mayo en Europa y que tengan muy claro que su cumplimiento, visibilidad, ética y confianza será una de las grandes ventajas competitivas de las empresas.

 

María Sanz de Galdeano, artículo publicado en Diario de Navarra el 30 marzo 2018

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