En la guerra de la imagen

María Sanz de Galdeano, 18 de mayo 2018

 

Nunca el famoso dicho de “una imagen vale más que mil palabras” ha sido tan actual. En unos años pasamos de una comunicación basada en texto y creación de contenido en papel u ordenador a SMS en teléfonos móviles. Y de ahí a la mensajería gratuita como Whatsapp que a su vez nos trajo los emoticonos que expresaban emociones que más tarde han sido sustituidos por el uso de imágenes y emojis, videos cortos y memes y quién sabe si en unos años nos comunicaremos convertidos en hologramas gracias a la realidad virtual y aumentada.

 

Reforzada en gran medida por unas plataformas sociales y una serie de dispositivos que la favorecen, la imagen está ganando terreno al texto de manera impresionante porque añade emoción, transmite ideas y sensaciones, haciéndolo de una manera más cómoda, rápida y sencilla. Samsung en su estudio ‘El Futuro de la Imagen‘, analiza el presente y el futuro de esta nueva forma de comunicación. Este informe destaca que 8 de cada 10 usuarios se comunican diariamente a través de imágenes, donde el principal canal es el smartphone como dispositivo universal que ha modificado los hábitos de comunicación de las personas: un 83% lo utiliza para realizar fotografías y para un 54% la cámara del smartphone es un elemento clave y diferencial a la hora de escoger su smartphone. Un 34% de los encuestados afirma que utiliza la fotografía o el vídeo a través del móvil en el entorno de las comunicaciones laborales y como herramienta de trabajo.

En estos tiempos de tanta información, una de la mejor manera de absorberla es a través de la imagen. Esta es la razón de la evolución del marketing empresarial, donde se espera que más del 80% de la comunicación actual sea visual. Está demostrado ampliamente que las publicaciones que llevan imágenes llegan al usuario con mayor efectividad que las que lo hacen de otra manera. Así, por ejemplo, las publicaciones de Facebook que llevan imágenes son más vistas en un 650%, según diferentes estudios, que las de texto normales. Otro ejemplo de la importancia de las imágenes es la proliferación de redes sociales como Instagram, que no hacen otra cosa que multiplicar el efecto de la imagen. Esto, por cierto, está disparando los negocios de cuidado y belleza personal, pero este es ya tema para otro artículo.

 

Realmente todas las áreas de la empresa están siendo afectadas por este nuevo poder comunicativo. Otra importante función es la de apoyar la explicación o venta de un nuevo concepto, producto o servicio, que normalmente no es fácil, ya sea internamente en la empresa o externamente, por ejemplo, ante un foro de inversores. El uso de gráficos, imágenes, videos, etc con un buen diseño, mejoran en gran medida la comprensión y el recuerdo de la idea. La complejidad y cantidad de datos que una empresa maneja es considerable y teniendo en cuenta que la toma de decisiones en muchas ocasiones depende de ellos, realmente es necesario traducirlos a imágenes. El poder que éstas tienen es tal que, hasta el famoso Reglamento General de Protección de Datos que será de aplicación este próximo 25 de mayo y que tiene revolucionado el panorama actual, lo ha incorporado. Así, en su artículo 12, sobre “Transparencia de la información, comunicación y modalidades de ejercicio de los derechos del interesado”, contempla la posibilidad de utilizar iconos normalizados (su diseño está actualmente en manos de la Comisión Europea) para proporcionar de forma fácilmente visible, inteligible y claramente legible una adecuada visión de los tratamientos de datos.

 

Tecnologías como las plataformas sociales, la realidad virtual, la realidad aumentada, los wearables y el Internet de las cosas apuntan a un mundo en el que la tecnología y lo visual parecen abarcar y modificar muchos ámbitos de nuestras vidas. Hasta el consumo de la tele está cambiando de programas habituales hacia contenidos de YouTube. Las imágenes y el poder visual salen ya de las pantallas de los propios móviles, televisiones y ordenadores y saltan a las calles. Hoy, pasear por cualquier gran ciudad, por ejemplo, Madrid, en la plaza Callao-plagada de pantallas gigantes incluso de realidad aumentada-, empieza a parecer el cruce de Shibuya de Tokio o Times Square de Nueva York. Este impacto audiovisual a veces puede llegar a conseguir que uno se pregunte hasta dónde se va a llegar con los bombardeos visuales. ¿Cuál será el límite, la sobrecarga de imágenes y ruido visual en nuestra vida contemporánea? ¿Cuándo llegaremos a cansarnos de esta invasión por todos los lados de imágenes súper impactantes? Tal vez haya que empezar a pensar más allá, ¿qué será lo siguiente? En este sentido hay también imágenes distópicas, que nos producen cuando menos inquietud, como la de HyperReality de KekchiMtsuda que presenta una visión del futuro provocativa y ciertamente agobiante.

Recordamos un 5% de lo que escuchamos, un 10 % de lo que leemos y el 20 % de lo que vemos. Pero si añadimos al sentido de la vista el hacer algo, una práctica, se llega a alcanzar un recuerdo del 80%. Las compañías también lo saben y muchas están replanteándose su estrategia, como Amazon, que está empezando a abrir tiendas físicas donde la gente va a hacer cosas, tener experiencias y comprar.

La combinación de lo digital (donde se mira y compara) con lo físico, a modo de servicio y experiencia, empieza a ser, a buen seguro, la mejor manera de ejercer influencia sobre los usuarios. Así, las personas emprendedoras han de tener muy presente que para conseguir un gran impacto en su comunicación deben integrar tecnología, imagen o vídeo con altas dosis de creatividad, calidad y buen diseño. Y también deben empezar a valorar el añadir hacer algo, ofrecer una experiencia en el primer contacto, que hará destacar su mensaje y sobresalir en este mundo tan competitivo, también sensorialmente hablando.

 

María Sanz de Galdeano, artículo publicado en Diario de Navarra el 18 mayo 2018

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *