En el punto de mira de las grandes

María Sanz de Galdeano. 7 /01/2017

Facebook acaba de comprar The Eye Tribe, una empresa cuyo cofundador es el joven navarro Javier San Agustín, ingeniero de telecomunicación de la Universidad Pública de Navarra. Su sede está en Copenhague y se dedica a seguir el movimiento ocular. Esta compra ha sido la última adquisición de Facebook a través de Oculus (https://techcrunch.com/2016/12/28/the-eye-tribe-oculus/), que está especialmente interesada en esta tecnología porque pretende posicionarse como líder mundial en realidad virtual. Sus aplicaciones pueden ser numerosas, como controlar con los ojos cualquier dispositivo, analizar las miradas para temas publicitarios, verificación de identidades en temas de seguridad y una amplia gama de posibilidades al permitir navegar sólo con el movimiento de los ojos. Para que Facebook se fijase en ellos y finalmente les comprara, sus fundadores han atravesado un largo camino de esfuerzo, mucho trabajo e innumerables horas de investigación. Javier realizó su proyecto de fin de carrera en la UPNA precisamente sobre el rastreo ocular. Posteriormente se fue a Copenhague a hacer el doctorado donde formó, junto a otros tres investigadores, un equipo que es considerado el mejor del mundo en el tema. En 2009 lanzaron de manera gratuita un rastreador de ojos de código abierto que fue el más descargado del mundo y ha ayudado a mejorar las vidas de numerosas personas con discapacidades. Más tarde analizaron la posibilidad de utilizar la tecnología para otros usos y en 2011 lanzaron un prototipo llamado Senseye, que fue el detonante definitivo para crear la compañía The Eye Tribe. Durante estos años han conseguido premios, reconocimientos y más de 3 millones de dólares de inversores. Estos emprendedores son un buen ejemplo de cómo una fuerte vocación de ayudar a personas a mejorar sus condiciones de vida, puede ser el origen de una potente empresa puntera.

Este es uno de los muchos casos en el que una grande adquiere tecnología mediante la compra de otra pequeña. Es una muy buena manera de seguir creciendo e innovando y uno de los principales motivos por el que las grandes empresas están constantemente observando el mercado de las startups. Las empresas consolidadas saben que, tal y como están los tiempos de rápidos y cambiantes, deben no sólo adaptarse a los cambios, sino también ir por delante. Reconocen asimismo que muchas veces lo más innovador y tecnológico no está dentro de sus empresas. Gestionar una empresa consolidada y de gran tamaño no es lo mismo que una startup pequeña en sus primeros años de vida. Liderar una grande tiene unas complejidades importantes derivadas de la gran estructura de personal, la jerarquía y su lenta toma de decisiones, la aversión al riesgo (tienen más que perder que las pequeñas), la propiedad del capital, la burocracia, la pérdida de motivación y su consiguiente improductividad y otros temas que la empresa pequeña todavía no sufre. En una reciente entrevista a Pablo Isla, considerado el tercer mejor jefe empresarial a nivel global en su papel de consejero delegado de Inditex, comenta que es esencial en la gran empresa mantener un espíritu emprendedor “En nuestra empresa, intentamos gestionar nuestros negocios como si aún fuesen pequeñas startups”.

Entre las principales características diferenciales de una startup podemos destacar la rapidez con la que puede dar respuesta a los vaivenes del mercado, gracias a la gran flexibilidad con la que se adaptan a los cambios derivados de las nuevas tecnologías o de las necesidades del mercado. Para las jóvenes compañías estar cerca del cliente, incluso físicamente, es vital, para conocer sus necesidades e ir testando y mejorando su producto o servicio. En su ADN llevan impreso el riesgo y la innovación ya que todavía no tienen respuestas del tipo, “esto se hace así, porque siempre se ha hecho así” y replantean todo lo que hacen para encontrar siempre la mejor solución. Cada gasto, por mínimo que sea, es analizado y se determina si es realmente  necesario en la consecución de los objetivos. Además su estructura pequeña y normalmente horizontal favorece la buena comunicación y la toma de decisiones de una manera rápida. Los fundadores tienen muy claro su razón de ser, sus valores, motivos y objetivos y lo transmiten al resto del equipo de manera natural, sin artificios. El equipo fundador está orientado a conseguir alcanzar el sueño de poner en marcha la empresa, de salir adelante y para ello necesitan de mucha energía y pasión que transmiten además al resto de las personas.

Las empresas recientes y pequeñas tienen mucho que aprender de sus mayores, pero las grandes también de las startups. Las consolidadas deben hacer un esfuerzo en recuperar ese espíritu emprendedor, y como dice Pablo Isla, es necesario “dar muchos paseos por la oficina, muchos intercambios de opiniones, pero pocas presentaciones formales. La organización debe ser muy horizontal. Eso significa que mucha gente debe estar preparada para tomar decisiones”. Hay diferentes fórmulas para acercar una gran empresa a las pequeñas startups, sólo hay que encontrar la mejor solución entre compra, colaboración, creación de empresas por parte de la propia compañía, etc. y que responda siempre a su propia estrategia.

María Sanz de Galdeano. Artículo publicado en Diario de Navarra el 7 de enero de 2017.

 

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