Creatividad necesaria pero no suficiente

María Sanz de Galdeano, 4 de mayo 2018

 

Recientemente se ha celebrado la Semana Mundial de la Creatividad y la Innovación con el propósito de recordar y animar a las personas a desarrollar su creatividad para, como dice su lema, hacer del mundo un lugar mejor. El pistoletazo de salida de dicha semana coincide con el cumpleaños de Leonardo da Vinci, hombre renacentista que encarna perfectamente el concepto clásico e ideal de persona creativa. Hay muchas definiciones de creatividad, pero la más extendida es la capacidad que tenemos las personas para crear y generar nuevas ideas y de hacer nuevas combinaciones de otras ya existentes. Es una aptitud mental, una técnica del pensamiento y una de las capacidades más interesantes y valiosas que tenemos las personas. Sin embargo, no debemos confundir creatividad con innovación, a pesar de que muchas veces se utilicen de la misma manera. Se puede tener una idea original y no ir más allá. La innovación, sin embargo, siempre requiere que la idea creativa se trabaje y se ejecute, que resuelva un problema o necesidad y mejore algo para alguien en concreto. Es decir, la innovación siempre requiere ejecución, emprender una acción.

Las personas más creativas que conozco las he encontrado en campos tan dispares aparentemente como el arte o la ciencia. El recién desaparecido Stephen Hawking, por ejemplo, fue un científico muy creativo que supo encontrar nuevos caminos en su trabajo y métodos realmente innovadores como unificar la Teoría de la Relatividad de Einstein con las leyes de la Física Cuántica para formar su Teoría del todo, la de la radiación de los agujeros negros o  la última publicada esta semana sobre la finitud del Universo.

La creatividad, justamente, hace que distintas áreas del conocimiento o diferentes sectores, que a priori no tienen nada que ver, converjan creado una nueva posibilidad que nos aporte una novedosa solución. De modo que si Hawking fue capaz de unir diferentes campos de conocimiento aportando a la humanidad nuevas respuestas a las grandes preguntas que nos planteamos, traído al mundo más cercano de la empresa nos encontramos ejemplos como el famoso video de la simpática performance de la compañía aérea Emirates. La creó para una final del Benfica, equipo que patrocinaba y fue aplaudida por todos los espectadores del campo y por los millones de personas que hemos tenido la oportunidad de verlo al hacerse viral.

Necesitamos mucha imaginación y pensamiento creativo para dar respuesta a todos los retos que se nos plantean actualmente en la sociedad y en la empresa. Todos somos creativos, aunque sea en diferentes niveles, y si por diferentes circunstancias nos encontramos bloqueados, existen múltiples técnicas y recursos que ayudan a trabajar esta capacidad. Al hilo de esto y sin ninguna intención de provocar malos hábitos, me ha llamado mucho la atención un artículo en el último número de la revista Harvard Business Review sobre un experimento en el que la conclusión fue que las personas ebrias son mejores en la resolución creativa de los problemas. Ahí lo dejo.

No hay duda de que también hay empresas más creativas que otras. Por ejemplo, imagina una empresa que, según tu opinión, sea creativa y pregúntate después la razón de haberla seleccionado. Seguramente te plantearás diferentes respuestas. Veamos ahora si has pensado lo mismo que yo cuando tuve la oportunidad de visitar las instalaciones de IDEO en San Francisco, una de las empresas más innovadoras dedicada a diseñar nuevos productos y servicios.  La persona que nos presentó la empresa nos contó que solía hacer un ejercicio a las visitas y sorprendentemente las respuestas que obtenía no eran menos creativas que las de las personas que trabajaban en IDEO. La conclusión es fácil de deducir, las personas de manera individual, eran igual de creativas en cualquier otra organización. Sin embargo, en su compañía, los resultados creativos eran mucho más elevados que en el resto de las empresas ya que el entorno, la organización y las personas líderes estimulaban y ayudaban a ampliar las capacidades de las personas.

Después de este sencillo experimento y de años trabajando la creatividad, estoy de acuerdo con estudios como el de Teresa Amabile que determinan que los factores principales que condicionan la actividad creativa de las personas en una organización son: el conocimiento, la capacidad creativa y sobre todo su motivación, que redundará definitivamente en su interés, satisfacción en el trabajo y finalmente en una mayor productividad e innovación. La figura del líder es fundamental, porque como decía, las ideas son sólo ideas y tiene que haber alguien que sea tan valiente y tan influyente como para impulsarlas y que se lleven a cabo. Además, debe conocer perfectamente a sus colaboradores para crear buenos equipos y celebrar las nuevas ideas. Este punto, aunque parezca mentira, no es tan sencillo porque en muchas ocasiones se tiene en mayor consideración a las personas críticas y destructoras de nuevas ideas que a las que están más abiertas a las novedades.

En el entorno actual de la nueva revolución industrial contamos con que los problemas de mayor complejidad técnica serán resueltos precisamente por la tecnología. Sin embargo, para tratar y mejorar aquellas tareas que son más difíciles de automatizar, se precisa de una buena dosis de imaginación y creatividad, así como de una estrategia adecuada. Se necesitan, por todo ello y de manera urgente, personas que generen nuevas ideas, que ofrezcan soluciones mejoradas, encuentren nuevos métodos y caminos, y que sean capaces de adaptarse al cambio.

María Sanz de Galdeano, artículo publicado en Diario de Navarra el 4 de mayo 2018

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